Muchos niños con TEA experimentan el mundo de forma diferente a nivel sensorial. Para algunos, el roce de una etiqueta en la ropa es insoportable. Para otros, necesitan un estímulo táctil constante para regularse. Entender esto es el primer paso para ayudarles.
¿Qué es la integración sensorial?
La integración sensorial es el proceso por el que el sistema nervioso recibe, organiza e interpreta la información sensorial del entorno. Cuando este proceso no funciona con fluidez, el niño puede reaccionar de forma extrema (hipersensibilidad) o buscar estímulos de forma intensa (hiposensibilidad).
Esta dificultad es muy frecuente en niños con TEA y suele abordarla un terapeuta ocupacional especializado. Sin embargo, hay muchos ejercicios que puedes implementar en casa para complementar la terapia.
Señales de hipersensibilidad
- Rechazo a ciertos tejidos, texturas de alimentos o superficies.
- Taparse los oídos ante ruidos cotidianos (aspiradora, secador).
- Evitar el contacto físico, los abrazos o el baño.
- Reacción intensa a olores que otros no perciben.
Señales de hiposensibilidad
- Busca presión intensa: abrazos muy fuertes, esconderse bajo cojines.
- No parece notar el dolor o el frío.
- Movimiento constante, dificultad para estar quieto.
- Mete objetos en la boca con frecuencia.
"Un rincón sensorial en casa no es un lujo. Es una herramienta de autorregulación que reduce las crisis y mejora la concentración." — Terapeuta ocupacional especialista en TEA
Ejercicios que puedes hacer en casa
Para hipersensibilidad táctil
- Cepillado Wilbarger: con un cepillo quirúrgico suave, sigue el protocolo de presión profunda sobre extremidades. Consulta con un TO antes de empezar.
- Juegos con texturas graduales: empieza con materiales poco invasivos (arena seca, arroz) y avanza progresivamente.
- Presión profunda: enrollar al niño en una manta como un "burrito" o usar un chaleco con peso puede ser muy regulador.
Para hiposensibilidad y búsqueda de movimiento
- Columpios: el movimiento vestibular en columpio clásico (no giratorio) tiene un efecto muy calmante.
- Saltar en cama elástica: proporciona retroalimentación propioceptiva intensa de forma segura.
- Actividades de empujar y tirar: mover cajas, llevar una mochila con peso leve, aplanar plastilina.
- Masaje con presión profunda: especialmente en espalda, brazos y piernas antes de dormir.
Consejo práctico
Crea una "dieta sensorial" diaria: 4-5 actividades sensoriales distribuidas a lo largo del día, antes de las situaciones que suelen generar más desregulación (mañana escolar, comida, hora del baño). Consulta con el terapeuta ocupacional de tu hijo para personalizarla.
Cómo crear un rincón sensorial en casa
No necesitas mucho espacio ni dinero. Un rincón sensorial puede ser tan sencillo como:
- Un espacio definido con una tienda de campaña pequeña o un rincón detrás de un sofá.
- Cojines de diferentes texturas y tamaños.
- Luz tenue (tira LED regulable de tono cálido).
- Objetos de estimulación táctil: fidget toys, pelotas de texturas, arena cinética.
- Auriculares de cancelación de ruido disponibles.
El objetivo es que tu hijo aprenda a reconocer cuándo necesita autorregularse y tenga un lugar al que acudir por iniciativa propia.
Cuándo consultar a un especialista
Si las dificultades sensoriales interfieren significativamente con la alimentación, el sueño, el aprendizaje o las relaciones sociales, pide derivación a un terapeuta ocupacional con formación específica en integración sensorial. Esta terapia está cubierta por algunas mutuas y puede solicitarse a través del sistema de Dependencia.